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Ego en el poker online

En no pocas ocasiones el ego poker es una desventaja para el jugador. Al tratarse de un juego de naipes en el que se compite, la rivalidad, el orgullo y el quererse demasiado cuando se alcanza determinado nivel de habilidad puede conducir a actitudes que rayan en lo teatral. A un nivel más suave, para el espectáculo, sobre todo cuando las partidas son televisadas, resultan atractivas determinadas conductas y un look original, pero lo que aquí verdaderamente importa es qué pasa dentro de la cabeza del jugador.

No hay que confundir el ego poker con la autoestima extrapolada al juego. Un equilibrio entre ambos conceptos redundará en beneficios para el jugador, ya que si el ego toma todo el control, el jugador acabará cometiendo errores y olvidando ciertos aspectos de disfrute y sana deportividad del juego por un exceso de orgullo personal.

El jugador que se deja llevar por un exceso de amor propio o ego puede presentar conductas típicas que son destructivas tanto para el buen desarrollo de una mesa de juego como para sí mismo. Así, son habituales las conductas que no van en sintonía con una mala racha, los ataques de tilt destructivos, pretender aparentar que se es mejor jugador por miedo, por orgullo o por soberbia (y perder en consecuencia por no estar al nivel requerido), realizar subidas sin mirar el bankroll, o incluso comportarse de malas formas en la mesa.

imagen de el ego un duro rival en el poker

Este comportamiento aflora, sobre todo, en partidas en las que existe algo en juego, no en partidas de poker gratis online en las que realmente no se está jugando con dinero real. Pero subestimar a los adversarios, incluso en partidas en las que la cuantía jugada es simbólica, es otra conducta típica del jugador que se deja llevar por su amor propio.

En todo caso, no hay que confundir el amor propio excesivo o ego con una adecuada autoestima que estimule la capacidad de superación y el esfuerzo, y que sepa reconocer los propios logros y favorecer una competición sana y mesurada.

La necesidad de demostrar algo a los demás o de tomarse el juego demasiado a pecho, como algo personal, son indicativos de que algo no funciona, y a veces es difícil alcanzar ese equilibrio dada la necesidad de intentar seguir mejorando. No es fácil estar entre los mejores, y eso exige mucha autocrítica y autoevaluación, pero cuando un jugador se siente amenazado, puede esconder su inseguridad en conductas, precisamente, de falsa seguridad.

Saber aceptar las derrotas y las malas rachas y retomar el juego con una actitud de aceptación, autocrítica constructiva y voluntad de mejora es esencial. Ganar no es el objetivo, sino mejorar y planificar las ganancias a veces a medio plazo. Escalar posiciones es una cuestión de tiempo y paciencia. La clave es dejar el ego poker atrás y enfocarse en el balance de resultados global, y menos en los éxitos apoteósicos.